domingo, 24 de septiembre de 2017

Siguiendo el vuelo de una mosca

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Fuente de la imagen: Pixabay



La mosca revolotea, sin demasiada vitalidad, en el cuarto de baño. Sigo sus movimientos mientras el agua caliente va desentumeciendo mis músculos. Froto suavemente con la esponja, muy despacio, y observo como el color amarillo va dejando paso al color rojo. No pienso. Ahora no. La mosca se ha posado en el azulejo de la esquina. Parece atontada por el vapor. Igual que yo. Siento que los analgésicos comienzan a hacerme efecto. Parecía tan buen chico cuando me invitó a bailar… Siento un dolor agudo y me pregunto por qué no he sido capaz de acudir al médico, a la comisaría. La mosca se ha quedado quieta ahora. Las alas pegadas. Imposible revivirlo otra vez. Alguien está llamando al timbre. Estoy a gusto aquí: el agua caliente, el vapor, las ganas de dormir…


                                                           Manoli VF©


lunes, 18 de septiembre de 2017

Renacer

UNA FRASE VARIAS HISTORIAS- HISTORIA 1
“Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado aquí sin miedo” (Nuria Amat: La extranjera)
Fotografía de Verónica Orozco García
  (© Orgav) (© Fotografías Orgav)

RENACER

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo, sin aliento. Mismo día, misma hora, mismo lugar...
Sus ojos se encontraron después de quince años, después  de aquel juego lleno de infantiles promesas.
Ante sus miradas, dos personas adultas que cumplían con la condición de no haber tenido suerte en el amor.
Atrás quedarían, en el mejor de los casos, los imbéciles que sólo la  querían por sexo; en el peor, diez años de terror, diez años marcados de lesiones   y vejaciones.
Ahora volvían a sonreír con esperanza.  Tras sus tormentas enterradas en una botella, nacía la calma...

© Orgav

jueves, 14 de septiembre de 2017

Ya es del mar



Torre de Hércules.


"Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo", La Extranjera. Nuria Amat

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo. Ella está de puntillas, él a dos patas. Esperan al monstruo, ese al que algunos respetan y otros temen. El que engulle los espigones y embiste el faro, el mismo que devoró barcos hace una semana.

Ella grita con fuerza su nombre, aguantando con rabia las ganas de llorar, y él ladra sin saber muy bien a qué o a quién.

Necesita verle cara a cara para reclamarle lo que se llevó, lo que es suyo.
Pero el monstruo remolonea, y el marinero no aparece.


Autora: Ana Pascual Pérez

El faro

 



Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo
La Extranjera (Nuria Amat)



   Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo, sin aliento. Ella echa la cabeza hacia atrás, cierra los ojos. Deja que la brisa marina inunde sus pulmones, la llene de vida, la haga creerse joven. El viento revuelve sus cabellos y un mechón le cosquillea la nariz. Pasa la lengua por sus labios, los siente salados. Abre los párpados: la luz del atardecer la deslumbra. Mira hacia abajo, y la zarandea el vértigo. Él, temiendo que emprenda el vuelo, la sostiene por la muñeca. Ella lo mira burlona, con una sonrisa entre tierna e irónica, que se transforma en carcajada de gozo cuando él deja un leve beso en la punta de su dedo corazón.

   A lo lejos, dos veleros rivalizan por alcanzar el horizonte. Uno remolonea cabizbajo; el otro coge velocidad como si quisiera darle ánimos. Ellos los contemplan; se miran; asienten.

   Una gaviota planea sobre la playa como si quisiera descifrar el mensaje que dejaron sus pisadas en la arena. Ellos sí conocen el significado de cada huella.

   Unos meses antes contemplaban el faro desde la casa en la que viven. El ojo del cíclope los atraía como un sueño imposible. Durante meses, se esforzaron por reafirmar sus pasos vacilantes. Había días que sólo lograban caminar unos metros por la playa. Otros, les fallaban las fuerzas antes de ponerse en pie.

   Siempre bajo la vigilancia del faro.

  Él sentía cada retroceso como una derrota. Ella vivía cada avance como una victoria. Él perdía la esperanza de alcanzar algún día su destino. Ella estaba segura de que lo conseguirían.

  Hoy han llegado hasta aquí, hasta lo alto del faro. Sin miedo, sin aliento. Él pasa de los noventa años. Ella pronto cumplirá ochenta y seis.
 
 

© Ana Madrigal Muñoz
Todos los derechos reservados
 
 
 
Ejercicio realizado para el grupo "Nosotras escribimos" a partir de las frases







 


martes, 12 de septiembre de 2017

Una frase ejercicio 3

En este ejercicio tomamos como punto de partida la primera frase (o las dos primeras, en caso de ser breves) de un microrrelato que nos llame la atención.

-Historia 1: El micro elegido ha sido La Extranjera de Nuria Amat. Y todos los textos han arrancado desde las dos primeras frases:

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo

Transcribo el micro La extranjera en su totalidad:

LA EXTRANJERA
Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo.
Atraídos por el amor al vértigo. Guiados por una flecha insolente de la noche. Ella mira hacia abajo. El mar la deslumbra. Olas hinchadas como venas patean su rabia contra la muralla de rocas. Él le pide: Ámame.
Ella no responde. Es joven y cierra los ojos como si estuviera viviendo muchas muertes. Ella teme saltar. Él le reclama: Bésame. La luz del faro indaga por las cosas perdidas y los encuentra a ellos. Amantes de las sombras son el blanco del silencio. Ella quiere saltar porque en su garganta tiene un nudo de reproches. Como él no pregunta, tampoco ella le responde. Su pasado es un mapa deshecho. Viene de un país hundido. No resulta fácil decir lo que se piensa. Y ella piensa demasiado. Ahora abre los ojos para ver el naufragio de su alma. Él la abraza como si quisiera desnudar su rabia. Ella le pide: Mátame.
Nuria Amat

Topografía de los faros



Fuente de la imagen: Pinterest



Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo
(Nuria Amat: La Extranjera)


Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo. Mañana será otro día, pero hoy el faro les pertenece. Y el mar con sus rumores, con sus historias silenciadas. Y la noche. Y el amor. Ella ha completado la historia del lugar. Ha despertado navíos hundidos mientras se dejaba naufragar allí, en el fin del mundo. Ahora él despierta en su cuerpo dormidas tempestades que habían estado esperándolo. No hay mañana en el faro. Ni en el mar. Ni en sus vidas.

Manoli Vicente Fernández ©

Volar




Fuente de la imagen: Pixabay

"Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo" 
(La Extranjera: Nuria Amat)

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo: lo han dejado abajo, dentro de sus mochilas, bien dobladito, junto a las pesadillas recurrentes y los malos recuerdos. La subida ha sido dura. A cada peldaño tenían la tentación de volver, pero ellas no se han soltado las manos: madre e hija. Como cuando una era más joven, como cuando la otra era más niña. Así, despacio, han llegado arriba. Lanzan su ropa al mar y dejan que el sol del mediodía les muerda la piel. Su equipaje apenas es una mota de polvo visto desde allí. El cielo azul, en cambio, es inmenso. Ambas se sonríen, despliegan las alas y saltan rumbo al horizonte.


Autora: Sara Nieto Yuste