domingo, 24 de septiembre de 2017

Siguiendo el vuelo de una mosca

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Fuente de la imagen: Pixabay



La mosca revolotea, sin demasiada vitalidad, en el cuarto de baño. Sigo sus movimientos mientras el agua caliente va desentumeciendo mis músculos. Froto suavemente con la esponja, muy despacio, y observo como el color amarillo va dejando paso al color rojo. No pienso. Ahora no. La mosca se ha posado en el azulejo de la esquina. Parece atontada por el vapor. Igual que yo. Siento que los analgésicos comienzan a hacerme efecto. Parecía tan buen chico cuando me invitó a bailar… Siento un dolor agudo y me pregunto por qué no he sido capaz de acudir al médico, a la comisaría. La mosca se ha quedado quieta ahora. Las alas pegadas. Imposible revivirlo otra vez. Alguien está llamando al timbre. Estoy a gusto aquí: el agua caliente, el vapor, las ganas de dormir…


                                                           Manoli VF©


lunes, 18 de septiembre de 2017

Renacer

UNA FRASE VARIAS HISTORIAS- HISTORIA 1
“Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado aquí sin miedo” (Nuria Amat: La extranjera)
Fotografía de Verónica Orozco García
  (© Orgav) (© Fotografías Orgav)

RENACER

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo, sin aliento. Mismo día, misma hora, mismo lugar...
Sus ojos se encontraron después de quince años, después  de aquel juego lleno de infantiles promesas.
Ante sus miradas, dos personas adultas que cumplían con la condición de no haber tenido suerte en el amor.
Atrás quedarían, en el mejor de los casos, los imbéciles que sólo la  querían por sexo; en el peor, diez años de terror, diez años marcados de lesiones   y vejaciones.
Ahora volvían a sonreír con esperanza.  Tras sus tormentas enterradas en una botella, nacía la calma...

© Orgav

jueves, 14 de septiembre de 2017

Ya es del mar



Torre de Hércules.


"Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo", La Extranjera. Nuria Amat

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo. Ella está de puntillas, él a dos patas. Esperan al monstruo, ese al que algunos respetan y otros temen. El que engulle los espigones y embiste el faro, el mismo que devoró barcos hace una semana.

Ella grita con fuerza su nombre, aguantando con rabia las ganas de llorar, y él ladra sin saber muy bien a qué o a quién.

Necesita verle cara a cara para reclamarle lo que se llevó, lo que es suyo.
Pero el monstruo remolonea, y el marinero no aparece.


Autora: Ana Pascual Pérez

El faro

 



Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo
La Extranjera (Nuria Amat)



   Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo, sin aliento. Ella echa la cabeza hacia atrás, cierra los ojos. Deja que la brisa marina inunde sus pulmones, la llene de vida, la haga creerse joven. El viento revuelve sus cabellos y un mechón le cosquillea la nariz. Pasa la lengua por sus labios, los siente salados. Abre los párpados: la luz del atardecer la deslumbra. Mira hacia abajo, y la zarandea el vértigo. Él, temiendo que emprenda el vuelo, la sostiene por la muñeca. Ella lo mira burlona, con una sonrisa entre tierna e irónica, que se transforma en carcajada de gozo cuando él deja un leve beso en la punta de su dedo corazón.

   A lo lejos, dos veleros rivalizan por alcanzar el horizonte. Uno remolonea cabizbajo; el otro coge velocidad como si quisiera darle ánimos. Ellos los contemplan; se miran; asienten.

   Una gaviota planea sobre la playa como si quisiera descifrar el mensaje que dejaron sus pisadas en la arena. Ellos sí conocen el significado de cada huella.

   Unos meses antes contemplaban el faro desde la casa en la que viven. El ojo del cíclope los atraía como un sueño imposible. Durante meses, se esforzaron por reafirmar sus pasos vacilantes. Había días que sólo lograban caminar unos metros por la playa. Otros, les fallaban las fuerzas antes de ponerse en pie.

   Siempre bajo la vigilancia del faro.

  Él sentía cada retroceso como una derrota. Ella vivía cada avance como una victoria. Él perdía la esperanza de alcanzar algún día su destino. Ella estaba segura de que lo conseguirían.

  Hoy han llegado hasta aquí, hasta lo alto del faro. Sin miedo, sin aliento. Él pasa de los noventa años. Ella pronto cumplirá ochenta y seis.
 
 

© Ana Madrigal Muñoz
Todos los derechos reservados
 
 
 
Ejercicio realizado para el grupo "Nosotras escribimos" a partir de las frases







 


martes, 12 de septiembre de 2017

Una frase ejercicio 3

En este ejercicio tomamos como punto de partida la primera frase (o las dos primeras, en caso de ser breves) de un microrrelato que nos llame la atención.

-Historia 1: El micro elegido ha sido La Extranjera de Nuria Amat. Y todos los textos han arrancado desde las dos primeras frases:

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo

Transcribo el micro La extranjera en su totalidad:

LA EXTRANJERA
Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo.
Atraídos por el amor al vértigo. Guiados por una flecha insolente de la noche. Ella mira hacia abajo. El mar la deslumbra. Olas hinchadas como venas patean su rabia contra la muralla de rocas. Él le pide: Ámame.
Ella no responde. Es joven y cierra los ojos como si estuviera viviendo muchas muertes. Ella teme saltar. Él le reclama: Bésame. La luz del faro indaga por las cosas perdidas y los encuentra a ellos. Amantes de las sombras son el blanco del silencio. Ella quiere saltar porque en su garganta tiene un nudo de reproches. Como él no pregunta, tampoco ella le responde. Su pasado es un mapa deshecho. Viene de un país hundido. No resulta fácil decir lo que se piensa. Y ella piensa demasiado. Ahora abre los ojos para ver el naufragio de su alma. Él la abraza como si quisiera desnudar su rabia. Ella le pide: Mátame.
Nuria Amat

Topografía de los faros



Fuente de la imagen: Pinterest



Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo
(Nuria Amat: La Extranjera)


Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo. Mañana será otro día, pero hoy el faro les pertenece. Y el mar con sus rumores, con sus historias silenciadas. Y la noche. Y el amor. Ella ha completado la historia del lugar. Ha despertado navíos hundidos mientras se dejaba naufragar allí, en el fin del mundo. Ahora él despierta en su cuerpo dormidas tempestades que habían estado esperándolo. No hay mañana en el faro. Ni en el mar. Ni en sus vidas.

Manoli Vicente Fernández ©

Volar




Fuente de la imagen: Pixabay

"Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo" 
(La Extranjera: Nuria Amat)

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo: lo han dejado abajo, dentro de sus mochilas, bien dobladito, junto a las pesadillas recurrentes y los malos recuerdos. La subida ha sido dura. A cada peldaño tenían la tentación de volver, pero ellas no se han soltado las manos: madre e hija. Como cuando una era más joven, como cuando la otra era más niña. Así, despacio, han llegado arriba. Lanzan su ropa al mar y dejan que el sol del mediodía les muerda la piel. Su equipaje apenas es una mota de polvo visto desde allí. El cielo azul, en cambio, es inmenso. Ambas se sonríen, despliegan las alas y saltan rumbo al horizonte.


Autora: Sara Nieto Yuste

lunes, 11 de septiembre de 2017

Narrativa Breve (Francisco Rdguez Criado)

Hoy quiero hablaros de la página Narrativa breve.com dirigida por Francisco Rodríguez Criado (https://narrativabreve.com/el-autor-escritor-francisco-rodriguez-criado-libros) redactor, corrector de estilo y escritor.


En su blog podemos contar con varias secciones muy interesantes para el aprendiz de escritor, como son recursos literarios, recomendaciones, servicios de corrección de estilo, reseñas y análisis de libros y además cuenta con una sección en la que se puede acceder a enlaces que nos llevan directamente a una gran una selección de relatos y cuentos:


También una selección de cuentos clásicos y relatos breves:

https://narrativabreve.com/cuentos-breves-recomendados-201-400


Como podéis ver es un espacio de cita ineludible que nos ofrece lecturas muy interesantes.

domingo, 27 de agosto de 2017

Hay manos que acarician






  Hay manos que acarician, hay manos que envuelven. Hay manos suaves. Hay manos que consuelan. Hay manos cuyo leve roce basta para ahuyentar la desdicha. Hay manos que se llevan el dolor del abandono. Hay manos que acaban con el desaliento. Hay manos que devuelven la esperanza. Hay manos que sanan, manos que apagan la fiebre. Hay manos que se confunden con los lirios; manos de dedos alargados que se pasean por las teclas de un piano y nos regalan con un Nocturno de Chopin. Hay manos que hablan, manos que escuchan. Hay manos que gritan, manos que interrogan, que ríen, que gimen, que lloran; manos que encierran una frase entre signos de admiración; manos que llenan silencios, manos que acallan la voz. Hay manos sensuales que seducen con su danza y manos que cierran el paso al amor. Hay manos que acercan y manos que alejan. Hay manos ásperas acostumbradas a trabajar la tierra, que arrancan las malas hierbas, que hacen crecer la vida. 

  Hay manos y manos. Hay manos y tus manos. Tus manos: manos que me enamoran, manos que me matan.

  Manos blancas son tus manos. Manos que despiertan mis sentidos. Manos que saben a canela. Manos que traen la fragancia del tomillo y, con ella, cientos de promesas. Manos que me riegan de ternura y hacen nacer una rosa carmesí.

  Manos blancas son tus manos. Manos que me mienten. Manos que me golpean. Manos que me hieren. Manos que me golpean. Manos que me duelen. Manos que me golpean. Manos que me piden perdón. Manos que me golpean. Manos que alientan mi miedo. Manos que me golpean.

  Manos blancas no son tus manos. Manos manchadas de sangre. Manos manchadas con mi sangre. Manos que matan nuestro amor. Manos que hacen crecer mi odio. 

  Hay manos y manos. Hay manos y tus manos. Tus manos: manos que me enamoran, manos que me matan.




Imagen: Support. Lorenzo Quinn

sábado, 26 de agosto de 2017

El secreto



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Support (Lorenzo Quinn)
escultura en el canal de Venecia, junto al hotel Ca´ Segredo
Anoche tuve un sueño. Soñé que tus manos emergían desde el fondo del agua y lo llevaban todo. Se llevaban los sueños de los niños del piso de abajo. Las plantas trepadoras de la vecina. Las escaleras y el ascensor. El apartamento en el que vive la joven pareja que acaba de mudarse a nuestro edificio. Los balcones, con las floridas hortensias y los geranios. Los gatos asomados a las ventanas. Y mi propio miedo. Yo bajaba, entre los escombros y el hundimiento, hasta el fondo del canal para encontrarte. Entonces te abrazaba, más fuerte que nunca, más libre que nunca, y te decía lo que nunca te dije: que te quiero. Que siempre te he querido y te seguiré queriendo, aunque tú, desde el fondo del agua ya no pudieses responderme.

                                                                    ©Manoli VF

miércoles, 26 de julio de 2017

Yo soy yo



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Robin (Truls Espedal)

¡Qué bien que hayas venido, petirrojo! pensé que no volvería a ver a ninguno de mis amigos. ¿Han regresado ya las golondrinas? ¿Han nacido los polluelos de los jilgueros y de los verderones? Cuidado con el cuco, ya sabéis que pone sus huevos en otro nido para aprovecharse de los padres. Dame noticias, por favor. Yo estoy bien, solo echaba de menos hablar con alguien. Aquí, entre estas cuatro paredes los minutos se hacen horas, el tiempo resulta una eternidad. ¿Que cuándo saldré de aquí? No lo sé, ni siquiera sé si saldré algún día. Ya sabes cómo se enfadó mamá cuando se organizó el alboroto con los gorriones y los estorninos que se congregaron más y más en el Centro Comercial la tarde que se me ocurrió desmigajar las magdalenas para alimentar a uno que se coló por el tejado de plástico. "¡No, si esto ya me lo temía yo, que me pondrías en ridículo cualquier día!", decía mamá sumida en un mar de llanto, mientras la gente corría despavorida y los empleados trataban de espantar a los pájaros, vociferando y agitando las manos con frenesí. "Basta de darme disgustos. Te llevaré a un internado, que es donde deberías estar desde hace tiempo". ¿Qué culpa tengo yo de recordar el idioma de las aves? Se ve que en el tránsito de una vida a otra conservé mi lenguaje anterior. Comprendo a los pájaros desde que nací, sin embargo con los humanos, aunque entiendo su lenguaje, soy incapaz de comunicarme. Dicen que tengo algún problema en mi cabeza, TEA o ASD en inglés, o algo así... Pobre mamá. Lamento no haber sido la hija que siempre quiso tener.

María José Triguero Miranda

Un policía de honor



Con Cámara y sin cámara (Michael e Inessa Garmash)



-¡Vamos, espabilaos, quiero limpio todo esto en diez metros a la redonda!, -el Inspector Jiménez impartía órdenes ejerciendo su autoridad.

-¡Acotadlo con cinta de "No pasar", que luego cualquier imbécil destruye todas las huellas! ¡Vamos, buscad pistas, hay que resolver este caso!

Desde la madrugada la actividad policial era frenética en toda la escena del crimen. Algún vecino, al oír el espantoso estruendo del cuerpo al caer desde el quinto piso, les avisó y ahora  desplegaban sus efectivos ante el portal de Milena. Los transeúntes se arremolinaban curiosos y hacían aspavientos de terror al comprobar el espeluznante suceso.

-¡Circulen, por favor, aquí no hay nada que ver!, -exhortaba el inspector intentando despejar la calle.

Jiménez llevaba veinte años en el Cuerpo. Siempre  procuró conservar la sangre fría, ser imparcial al investigar. Mantenerse alejado desde una perspectiva sentimental era lo más conveniente para resolver el puzle de forma eficaz. Pero esta vez era difícil, por no decir imposible, no sentirse conmovido por la crudeza de los acontecimientos. Una mujer hermosa, joven todavía, de situación social y económica acomodada, a juzgar por la zona de residencia, aparentemente amada por su marido y sin embargo, decidía tirarlo todo por la borda y arrojarse al vacío ¿Por qué? Los hechos desafiaban toda lógica. Seguro que encontraría cabos sueltos. Se apoderó de él un deseo irrefrenable de averiguar la verdad. Era cuestión de honor.

-¡Jefe, aquí hay algo interesante. -Marcos, su colaborador, le sacó de sus cavilaciones.

-¿Qué pasa?

-Su mano derecha tiene un papel.

-Es verdad.

Cuando lograron abrir el puño inerte de la pobre Milena observaron en su palma la foto arrugada de una bella muchacha pelirroja de largos cabellos que guardaba un parecido extraordinario con la víctima.

-¿No es aquella chica asesinada hace unos años cuyo cuerpo nunca apareció?

-Sí. Ella es. Dicen que la madre nunca consiguió sobreponerse a tan abrumadora pérdida.


María José Triguero Miranda©

Testigo de excepción


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La niña sin miedo (kristen Visbal) frente al Toro de Wall Street (Arturo di Modica)


Nueva York no es lugar para pobres, -dijo socarronamente el tipo del mostrador ante el que yo acababa de vaciar mis bolsillos en la pensión de Wall Street....
-Perdone amigo, mañana tengo que madrugar, -contesté. Y entré en mi habitación.
Tantas veces había estado en Pamplona y había sentido esa emoción, que cuando me propusieron el trabajo me entusiasmó, aunque al principio lo tomé con prevención. Era la lucha a muerte largamente anunciada, la osadía e ingenuidad de una niña de 10 años contra la brutalidad de un animal violento de más de 600 kilos. La bella contra la bestia, nunca mejor dicho. Estamos en 2056 pero en la época de los viajes en el tiempo, la física cuántica y la telepatía, la gente sigue moviéndose por los mismos tópicos primitivistas.
A las 8 de la mañana comenzó la función. La niña se le encaró retadora ante las voces de asombro del público congregado. El toro reaccionó haciendo acopio de todo el raciocinio que su limitado intelecto le permitía:
-Quita de ahí niña o te voy a embestir.
-¿Por qué? Yo no te he hecho nada, -dijo la niña displicente.
-Es mi naturaleza, y así será por los siglos de los siglos.
-Pues mi naturaleza es el valor y la dignidad, así que aquí permaneceré sin apartarme un ápice de mi camino.
Pero he aquí que se obró el prodigio. Una madre se hincó de rodillas en el suelo pétreo y oró a los dioses, y sí amigos, yo, Ernest Hemingway, fui testigo de excepción. En aquel punto y hora aquellos dos seres dotados de vida quedaron convertidos en el estado que veis: sendas estatuas de bronce para la admiración de la humanidad.


María José Triguero Miranda

La espada de Damocles






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Love (Alexander Milov-Burning Man, Festival 2015)


Lo sé, amor, este golpe ha sido descomunal. Nuestra pasión se quemó en su propia llama. ¿Cómo podría describir nuestro encuentro? Me envolvió como un torbellino tu mágica sonrisa,  me capturó como un hechizo el  rayo de luz de tus ojos,  quedé atrapado para siempre en la red de tu presencia cautivadora. Después de una corta relación decidimos unir nuestros caminos a partir de aquel día aciago. Sí, digo bien, aciago porque nuestra situación sería  diferente de no haber tomado tan vital y trágica decisión. Primero fue la ilusión del matrimonio, luego la esperanza de los hijos, la proyección de nuestro amor hacia el futuro. No cabía mayor contento en nuestras vidas, me sentía tan feliz que a ratos consideraba si  realmente  merecía tanta dicha. Ya lo sé, amor. Nada de esto estaba previsto, nunca lo está. La vida es siempre un libro en blanco que nos sorprende con un borrón en la página más insospechada.  Y de pronto todo se truncó.  Fue una puñalada que nos hirió de muerte. La pregunta se precipitaba como una losa sobre nosotros: ¿Por qué?, sin saber que no era esa la cuestión a plantearnos, sino ¿Cómo íbamos a vivir con esa carga sobre nuestros hombros?

Ahora nos planteamos la huida hacia ninguna parte, como si huyendo pudiéramos salvarnos de la desgracia, como si corriendo en direcciones opuestas pudiéramos matar el amor que nos unió para crear esas nuevas vidas que ahora forman parte de nuestra existencia, como si pudiéramos matar también nuestro amor hacia ellos, esa llamada que desde dentro nos atrae con una fuerza arrolladora. ¿Quién vencerá? ¿Nuestro yo-escaparate, imagen hueca, forjada a base de convencionalismos, y ahora abatido ante la prueba que la vida nos  ofrece?, o ¿nuestro pequeño yo-niño interior, luz y latido de nuestra existencia más auténtica? Toma sus manitas, míralos a los ojos, son tus hijos ¿Acaso has sentido alguna vez  un estremecimiento más impetuoso?

María José Triguero Miranda


Meditación



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La Turista (Vadim Borovyk)
¡Por fin!, suspiró Génesis aliviada, apoyándose para descansar en el pretil del puente. Hizo balance de su periplo mientras se materializaba en un ser humano: se descalzó para sentir mejor el contacto con la superficie terrestre. Había sido un largo viaje a través del espacio cruzando millones de galaxias. Los vientos siderales no habían logrado desviarla de su ruta, dejándose llevar por la voz in...terior que le servía de guía, a merced de tormentas cósmicas en regiones de formación de estrellas, donde las presiones de radiación y las ondas de choque de supernovas ponían en serio peligro su vida y su integridad. Ya dentro del Sistema Solar, los pedazos de lunas de otros planetas como Marte, la golpearon con violencia convertidos en meteoritos poco antes del amanecer. Pero ahora estaba a salvo en este bello planeta y nada importaban las adversidades sufridas: "ser uno con el espacio-tiempo, ser uno con la luz y saber que la fe en la victoria es mucho más fuerte que los vientos siderales y la llama de millones de soles y que yo misma soy parte de ese polvo de estrellas, eso es lo que hace posible el triunfo". Sus remembranzas le producían una inmensa satisfacción: "he dibujado un arcoíris con las moléculas de agua que encontré dispersas en el universo y me dejé llevar por esos vientos hacia el fondo del agujero de gusano adonde mi voz interior me condujo con autoridad".
Después de tomarse ese ligero respiro Génesis pensó: "tengo hambre", y dejando su bolso sobre la barandilla del puente, volvió su rostro hacia el tímido sol que surgía entre las nubes y dejó que sus rayos le procurasen su energía vital.

María José Triguero Miranda

¡

El flechazo




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La Conversación (Etienne) la Habana, Cuba.


Él: "¿Y a usted quién le robó el corazón?"
Ella: "Nadie. Yo decidí entregárselo a alguien hace tanto tiempo que ni recuerdo cuándo fue. Pero dígame, ¿Cuál es su historia? ¿Cómo perdió el corazón?"
Él: "Es una triste historia, digamos que a fuerza de amar, el sentimiento se fue desgastando como una pastilla de jabón. Ya no sé lo que siento ni quién soy, solo tengo un gran hueco en el alma que no sé con qué llen...arlo".
Ella: "Es curioso, a mí me pasa igual. Siento el vacío que dejó mi corazón y una tristeza fría como el metal que nos confiere esta sobria forma. Pero… espere un momento ¿No es acaso un pájaro lo que acaba de atravesar el hueco de su cuerpo? Y mire, también el mío… no es uno, son dos, y mariposas, y ahora que reparo… ¿No es un arcoíris lo que veo a través de ese gran hueco? Creo que el sol se refleja en las gotas de agua que flotan en el aire tras la tormenta. Y hay también aromas de flores y acordes de música, y voces risueñas"…
Él: "¿Sabe? Tal vez no haya vacío en absoluto. Tal vez quien nos forjó lo hizo así a propósito para permitirnos descubrir nuestra verdadera esencia. Sólo debemos mirar desde cierta distancia en lugar de mirarse a uno mismo, así encontraremos todo un universo de colores, de olores, de sensaciones… de hecho dicen que ni siquiera en el espacio exterior existe el vacío, todo es materia oscura, energía oscura, todo ocupa su lugar en el universo".
Ella: "Tiene usted razón, mirémonos no sólo a la superficie, vislumbrando más allá"…
Él: "¡Qué bello es su rostro! e intuyo que así será su mente aunque no pueda verla, creo que podría amarla si tuviera corazón".
Ella: "Yo le amé en cuanto sentí su presencia, porque también la razón tiene su manera de amar como acaso no sepa amar el corazón".

María José Triguero Miranda

In memoriam





¿Creéis en el destino? ¿Pensáis que cada uno lleva escrito su sino desde la cuna y una fatalidad superior rige nuestras vidas? Marion no creía en la buena o la mala estrella, solo en la injusticia. Estaba harta de soportar el trato vejatorio que le infligía continuamente el  novio de su madre mientras  ésta hacía la vista gorda. Cuando, cansada de tanta crueldad, por fin decidió  cambiar de vida, abandonó la casa  amparándose en la oscuridad de la noche y llevando consigo solo lo imprescindiblemente necesario. De madrugada tomó el primer autobús que salía del pueblo rumbo a la ciudad. Durante el viaje durmió poco y mal. Al amanecer llegó a su destino, buscó un hotel barato donde alojarse y descansar unas horas. Ahora se encontraba extenuada y asfixiada de calor. Se sentó rendida sobre la cama después de despojarse de casi toda la ropa y repasaba entristecida su pasado mientras leía con indiferencia  el horario de trenes. ¿Adónde iría? Estaba sola pero deseaba, necesitaba desesperadamente, creer que todo le iría bien. "Descansaré un poco" -se dijo- y lo veré todo mucho mejor."

¡Pobre Marion! ¿Quién le iba a decir que su destino ya se había cumplido en ese hotel?

Al otro lado del tabique Norman Bates la observaba impunemente, por un orificio que había practicado hacía años y que le servía para espiar a sus víctimas. ¡Qué poco habría de disfrutar de su ansiada libertad! ¡Cuántos sueños rotos yacían en aquella triste habitación! ¡Pobres mujeres cuyas vidas fueron truncadas por algún monstruo sin sentimientos!

María José Triguero Miranda

Hasta mañana


Mujer en el tocador (Gustave Caillebotte)


Amada mía, te vistes con presteza mientras  te observo indolente desde la cama. Adoro contemplar cómo colocas sobre tu cuerpo menudo con minucioso esmero cada una de tus delicadas prendas, con el mismo cuidado con que me acariciabas hace unos instantes. Me encanta ver tus blancas manos deslizarse por cada uno de tus botones, cintas, adornos… Me miras sonriente desde el espejo de la alcoba mientras ordenas tus cabellos, buscando mis ojos escrutándote con fascinado embeleso. Me enloquecen tus suaves cabellos, ¡Adoro esparcirlos por la almohada! y qué grácilmente los recoges ahora con el pasador mientras me sonríes compasivamente. Yo sé que a ti también te duele. El tiempo pasó raudo. Nos hemos entregado sin reservas, has abandonado el lecho y te dispones a regresar a tu sitio en la pared. Sabemos que nos hundimos irremediablemente en esta locura, pero no tenemos el valor de decir ¡basta! Ignoramos adónde nos llevará esta pasión abrasadora pero tú y yo sabemos que ya es tarde. Mi cuerpo está truncado sin el tuyo y el tuyo me busca también como a la parte elemental que le infunde vida por una hora. Sé que un día lograré quebrantar el hechizo. Contaré nuestra historia a los cuatro vientos sin que me tomen por loco. Tú y yo seremos libres para amarnos ante el mundo sin rubor! ¿Y si acaso esa otra realidad ya existe en un mundo ajeno al nuestro? ¡Qué lindo será que tú no seas solo un triste cartel sino una mujer de carne y hueso todo el tiempo, que me ama como yo, cada minuto y no sólo una hora al día!

María José Triguero Miranda


Auxilio


Escultura: Support (Lorenzo Quinn)


En el logotipo de una ONG aparecéis abrazando el mundo como si fuera un balón, buen marketing que sin embargo no parece demasiado efectivo, teniendo en cuenta la situación actual de millones de seres humanos. Cargáis a un niño recién nacido y lo mostráis a sus padres embelesados. Empuñáis un fusil y amenazáis a vuestros semejantes en el campo de batalla. Enarboláis una bandera blanca, agitándola en el aire en son de paz. Sujetáis una pancarta reclamando derechos, libertad o justicia. Manejáis la batuta dirigiendo con maestría la ejecución de un concierto. Mantenéis  con dominio el volante de un autobús de pasajeros recorriendo un sendero en la montaña entre desfiladeros  y quebradas. Manipuláis con pericia el bisturí para practicar una operación a corazón abierto. Alzáis el puño cerrado entonando un himno contra la opresión. Eleváis el cáliz con solemnidad en la misa del domingo  ante la silenciosa devoción de los fieles. Acariciáis el cuerpo desnudo del amante con  trémula ternura, despertando poco a poco sus sentidos. Contáis con prodigiosa habilidad los billetes manchados de sangre, fruto de una infame transacción, o las monedas que recogisteis mendigando en la calle, la palma extendida, la cabeza gacha, en señal de sumisión. Habláis a los sordos haciéndoles llegar los mensajes transmitidos entre el común de los mortales. Domináis el pincel, el teclado, la aguja, la azada, las riendas, el timón… Levantáis, apretáis, tocáis, brindáis, ofrecéis, os aferráis, os ocultáis, sopesáis, os apoyáis, apoyáis,…Y por fin descansáis apoyada una sobre otra, sometidas a la naturaleza y al tiempo que todo lo reduce a cenizas… pero a veces,  por encima del tiempo está la voluntad. ¡Ayudadme a mantenerme con vida!  Soy yo, la Tierra, quien ahora suplica auxilio, no me dejéis hundirme en las aguas nauseabundas de la degeneración y la podredumbre. Soy yo quien os dio todos los elementos: barro, agua, madera, metal, cristal, fuego, para crear tanta belleza, como este palacio que sucumbirá en el fondo del mar, ajeno a este grotesco simulacro que los humanos habéis ingeniado, fiel reflejo de vuestra locura y vuestra barbarie.

María José Triguero Miranda

domingo, 23 de julio de 2017

RECOPILACIÓN DE RECURSOS DE ESCRITURA - PÁGINA DE FUENTETAJA

Navegando por la red en busca de entradas y recursos sobre escritura creativa, he visto este directorio recopilado por Fuentetaja que todo escritor debería tener a mano y que me dispongo a trasladar aquí.

Si pincháis en los enlaces veréis que os redirigen a distintas secciones de Fuentetaja (Talleres de escritura) con más información, agrupada y clasificada de forma que no tiene desperdicio.


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miércoles, 31 de mayo de 2017

EL BLANCO: Minucias colaterales






Escultura "SUPPORT"  de Lorenzo Quinn




Los asistentes a la fiesta llegaron de todas partes: del norte, del sur, del oeste y de al lado.
Traían por delante, sus regalos; a la espalda, sus mochilas llenas; por dentro, una buena colección de deseos, miedos, reproches. Y algunos hasta acababan de secar sus lágrimas, mientras otros parecían perdidos.
Unos pocos ignoraban a los otros, los del fondo desconocían... Empezó a desmoronarse la confianza.
Se resquebrajaban los muros, se deshilachaban las cuerdas, no adherían los apegos, y todo parecía oscurecer a pesar del aspecto de gala maquillada en blancos brillantes.

Pero entonces, algunos, no se sabe si los del Norte o los de Al Lado, decidieron observarse, conversaron y comenzó a brillar una mirada aquí, una sonrisa allá, incluso terminaron abrazándose.
Y sucedió el milagro: Unas manos gigantescas emergieron de lo más profundo, y tocaron, y crecieron.
Y se volvieron blancas como alas angélicas, y sujetaron, y acariciando suavemente, confortaron a todos. Y la fuerza del abrazo impidió el derrumbamiento, y terminaron tranquilos.
Se mantuvo íntegro el armazón del conjunto.
Y hoy respiran todos, orgullosos, exhaustos, humanos al fín y al cabo. Triunfó el blanco. En el recuento del día, no hay víctimas directas, tan solo minucias colaterales.
Se rumorea que hasta el homenajeado de la fiesta afirma que ese ha sido el día más feliz de su vida, tal fue el esfuerzo por el impulso del Blanco.


(Manoli Asenjo)







domingo, 28 de mayo de 2017

Un trocito de cielo







  El corazón palpitaba desbocado de dicha. Natacha se recostó sobre el poyete, contempló su casa nueva y dejó que los rayos del sol le cosquillearan la punta de la nariz. Poco a poco se fue dibujando en sus labios una sonrisa. Cerró los ojos y rememoró el largo camino que había recorrido hasta llegar allí.

  Su padre había sido buhonero. Vendía baratijas de pueblo en pueblo en un carromato pintado de rojo y azul, tirado por Willa, una burra muy coqueta que se negaba a andar si no la engalanaban con cintas de seda amarillas. A Natacha le parecía oler la fragancia que desprendían las amapolas en primavera. Al pasar por los campos florecidos, Willa se paraba en medio del camino a comer las margaritas sin que las voces de su padre tuviesen poder alguno sobre el testarudo animal. 

  Pero a Natacha le cansaba tanto ir de pueblo en pueblo sin detenerse en ninguno sino unos días. Contemplaba con envidia a las muchachas de su edad que se acercaban al carromato a comprar una peineta de plata, una cajita forrada de terciopelo o un abanico de encaje. Soñaba ser como ellas y se preguntaba cómo sería vivir en una casa y ver el mismo trocito de cielo cada mañana al despertar.

  En una bolsita de tela, guardaba sus ahorros que para cumplir algún día su sueño. Así pasaban los días, las semanas, los años, sin que el montoncito de monedas se elevara una pulgada.

  Pero la espera se había visto recompensada. Su padre, abrumado por la fatiga de los años, vendió el viejo carromato y compró una casita en la ciudad. Natacha ya podía contemplar el mismo trocito de cielo cada día y Willa deleitarse a su placer con las margaritas.



© Ana Madrigal Muñoz
Todos los derechos reservados

viernes, 26 de mayo de 2017

El reencuentro

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La conversación (Etienne) La Habana, Cuba.

Tanto tiempo llevaban en silencio. Tanto tiempo sin alargar las horas conversando, sin enhebrar verbos ni proyectos, sin sumar sueños ni encontrar un hueco por el que abrazarse, aferrados como estaban a los restos de sus naufragios. Tanto tiempo llevaban sin hablarse, tanto tiempo, que, después de vaciar el corazón y el alma por la red, buscando por separado aquello que habían perdido, cuando al fin dieron el paso para conocerse y se encontraron en el parque, no se reconocieron.

Las horas habían hecho tanta mella en sus contornos, abierto tantas grietas en sus cinturas que ya no eran los mismos. No repararon en lo familiares que se hacían el uno al otro, en la coincidencia de sus nombres ni en sus heridas y, contra viento y marea, así, tal como estaban, medio difuminados, decidieron comenzar de nuevo.
                                                                                MVF©



Aires de cambio


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La Turista (Vadim Borovykh)




Cuando avistó el puente suspiró, liberada, por primera vez en mucho tiempo. El verano ruso era lo más parecido a la fresca primavera o los primeros albores del otoño de su región. Después del año maratoniano que acababa de pasar, había decidido tomarse un largo descanso. No soportaba seguir viviendo en el mismo sitio, recorrer los mismos caminos de regreso a la soledad de su casa, como si nada hubiese pasado. Como si los árboles no siguiesen siendo los mismos que acogieron las promesas de amor que habían hecho bajo sus ramas. Como si las farolas, los cafés, las paradas del metro y hasta el empedrado de las calles, no fuesen mudos testigos de sus noches, sus horas compartidas, el eco acompasado de sus pisadas. Ahora, descalza y apoyada en el muro, de espaldas al río Volkhov, saboreaba en toda su intensidad la experiencia de sentirse turista en una tierra nueva. Había venido por unas semanas pero, contemplando las formas cambiantes de las nubes, se le ocurría que quizás estaría bien dejar que decidiesen las circunstancias.
 
                                 
                                                                            
                                                                   Manoli VF



miércoles, 10 de mayo de 2017

Volved a Casa

¿Qué les pasa, Berta? ¿Por qué no se miran, no dialogan? ¿Dónde quedaron aquellas risas y los proyectos, y la alegría juntos?
Yo que sé. Ella te sigue queriendo, pero la ambición, las prisas, las técnicas modernas, el dinero, la falta de tiempo y el orgullo… Muchos frentes contra el amor.
Ella cree que no la valoras, él se siente despreciado. Nada de eso es verdad, pero aquí nos han dejado, solos.
Hay quien dice que cuando un ser humano toma la decisión de rendirse, las células de su cuerpo empiezan a morir desde ese mismo instante. Y eso es lo que han hecho: rendirse; sentarse, sin mirarse a los ojos, dejarse caer y esperar al fin.
Son dos adultos necios que han olvidado su niño interior. No ha sido por maldad, simplemente no son felices, porque no se han dado cuenta de que están equivocados.
Pero aquí estamos, tenemos que luchar, empujarlos a nuestro encuentro. Que vuelvan, que miren aquí dentro. Si nos encuentran nos recuperarán y perdonarán, y si nos perdonan se perdonarán a sí mismos y entonces volverán a aceptar a los demás con capacidad de amarlos sin medida.
Venga, vamos a llamarlos. ¡Eh! ¡Berta!, ¡Joel! somos vuestros niños heridos. ¡Bajad a abrazarnos, a recogernos, a mimarnos y aceptarnos otra vez! Por favor…
Mira… ¡Sí! Sí…Ya se vuelven. Te dije que aún nos querían. No todo está perdido.


"Love" Alexander Milov (Burning Man, Festival, 2015)


(Manoli Asenjo)

sábado, 6 de mayo de 2017

DISCURSO PARA LA BESTIA

Despierta, no seas iluso. No te dejes engañar. Sí, ya sé que estabas solo, pero me han puesto aquí para que te avise. No temas.
Pero bueno, te pones en posición de ataque, resoplas, escarbas… ¡Uy qué miedooo, ja ja ja! ¿No ves que empleas una falsa táctica de ataque antes de la defensa? Te has creído todo lo que te han dicho, que eres una fiera asesina dispuesta siempre a embestir para matar. Que hay que batirse contigo en un duelo a muerte… ¡y que eso es una fiesta! Muchos eruditos lo han llamado arte Te mienten. Sobre todo, aquél que ha escrito: “En verdad, detrás de la fiesta hay todo un culto amoroso y delicado en el que el toro es el rey".
No eres el rey, eres el reo. Ellos son los criminales. No tú. Ellos harán negocio contigo. Tú no sabes lo que es el dinero, ellos sí; son capaces de mentir, matar constantemente por obtenerlo. Tampoco entiendes de estos verbos, animal incorrupto, ni probablemente sepas qué es la sangre, bajo ese aspecto de fiera. Pero ellos la harán correr; y bailarán sobre tu estela roja, al compás de músicas de fiesta, te arrastrarán bajo el furor de los vítores, de los aplausos. No, querido, el hombre es la bestia. Es tu enemigo, es tu opción mortal. Vete. Sálvate. Ahora, que aún no es tarde.
Manoli Asenjo

miércoles, 3 de mayo de 2017

Opuestos

Love by Alexander Milov (Burning Man, Festival 2015, Nevada)


La vida siempre acabará devorando el recuerdo
                    -Jorge Luis Borges-


Hoy te he visto. Por un momento olvidaste revestirte con tus siete corazas. Estabas solo, mirando el atardecer en silencio. Tus ojos te delataron, la lejanía de tu mirada hizo que me volviese nube de repente, condensación de agua que aleja el viento y siempre regresa para desbordarse. A tu lado, sin que me vieses, espalda contra espalda, he contemplado el otro horizonte, el que se quedó atrás, cuando aún eras aquel que conocí, que caminaba contra el viento sin ninguna coraza. Algo de ti ha sobrevivido en tus ojos, y ha hecho que me reconocieras al volverte. Sí, yo soy aquella a la que prometiste amor eterno, y fingiste olvidar para irte a pelear contra el viento. Nuestros niños más íntimos se han reconocido y se abrazaron por una eternidad: lo que dura un momento.
 
                                                                           MVF©

jueves, 13 de abril de 2017

La voluntad de Carol

La niña sin miedo (kristen Visbal) frente al Toro de Wall Street (Arturo di Modica)

Algo había en la mirada de Carol que hacía amilanar hasta al más fiero animal. Cuando la niña se plantaba no había fuerza en el mundo capaz de moverla. Ni sus padres ni ningún miembro de la familia entendía de dónde había sacado semejante coraje. Que era una niña que sabía lo que quería y de un espíritu indomable era vox populi en el vecindario, pero que además era más valiente que el miedo, solo alcanzaron a saberlo aquel primer domingo de junio, cuando uno de los toros se escapó de la plaza de Ronda y sembró el pánico en las calles de la ciudad. En cuanto la policía ordenó desalojar la zona, Carol se escurrió de la mano de su padre y se plantó delante del toro, erguida y desafiante, con toda la fuerza del universo concentrada en sus ojos retando al animal. Entonces, todos los que allí estaban pudieron asistir al prodigio de ver al astado retroceder ante la niña y, contra todo pronóstico, arrodillarse ante la magnitud de su voluntad.


                                                                                                      Manoli VF©

Esculpiendo letras


Con este nombre iniciamos un nuevo ejercicio, en el que subiremos textos basados en esculturas de diferentes artistas.

Fotografía número uno: Nos muestra, en esta ocasión, dos esculturas:

La niña sin miedo de Kristen Visbal y El toro de Wall Street de Arturo Di Modica, la foto está realizada por la fotógrafa Federica Valabrega. Ambas esculturas son un icono, y la idea de enfrentarlas partió de la firma State Street como parte de su campaña de llamamiento a las empresas con motivo del día internacional de la mujer, para incentivar la contratación e igualdad femenina.


http://economia.elpais.com/economia/2017/03/08/actualidad/1488994904_101733.html?id_externo_rsoc=FB_CC

La niña sin miedo (kristen Visbal) frente al Toro de Wall Street (Arturo di Modica)

Fotografia número dos:

Love es una obra elaborada por el artista ucraniano Alexander Milov y que se hizo famosa en la exposición que tuvo lugar en el festival de arte Burning man (hombre en llamas), que se celebra anualmente en el desierto de Nevada (Estados Unidos). Las carcasas simbolizan a un hombre y a una mujer dándose la espalda, marcados por el dolor, mientras sus niños interiores tienden las manos para reconciliarse. La escultura, que se ilumina por la noche, representa el conflicto entre el dolor y la esperanza de la inocencia.

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Love (Alexander Milov)
Fotografía número tres:


Novgorodochka" traduccido: "La turista" situada en el centro de la ciudad Rusa Veliky Nóvgorod (cerca de San Petersburgo) sobre el río Volkhov, y el autor es Vadim Borovykh.

La imagen relajada de la mujer, con los pies descalzos (clickad en la imagen para verla al completo) y expresión soñadora, invita a la imaginación...

La imagen puede contener: 1 persona, de pie, cielo y exterior
La turista (Vadim Borovykh)
Fotografía número cuatro:

Escultura propuesta: La conversación
Autor: Etienne.
La escultura La conversación del francés Etienne, fue donada por Vittorio Perrotta a la oficina del historiador de La Habana, y hoy está ubicada en la plaza de San Francisco de Asís, en La Habana (Cuba)
La imagen puede contener: personas sentadas y calzado
La conversación (Etienne)

Fotografía número cinco: 

Support de Lorenzo Quinn. Esta escultura en forma de manos emergiendo del canal de Venecia, junto al hotel Ca´ Sagredo, pretenden concienciar sobre el cambio climático.

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Support (Lorenzo Quinn)